Una de cada cinco personas dice haber sufrido abuso sexual cuando era menor de edad. El 38% de las víctimas nunca ha contado a nadie sobre el abuso. Además,  entre quienes han contado del abuso, el 48% tardó más de 10 años en hacerlo.

Estas cifras son parte de los resultados de la Primera Encuesta Nacional de Abuso Sexual y Adversidades en la Niñez, realizada por Fundación para la Confianza y el Centro de Investigación del Abuso y la Adversidad Temprana de la Universidad Católica, Cuida UC.

Compartimos acá un resumen con las conclusiones más importantes de la muestra:

18% de encuestados/as declara haber sido víctima de abuso sexual en la infancia (Se considera el abuso sexual infantil cuando afecta a un menor de 18 años y cuando el ofensor tiene 12 años o más.)

  • 8% de hombres declaran haber sufrido abuso sexual en la infancia, mientras que en mujeres aumenta al 28%
  • 54% ha sido abusado/a más de una vez: Abuso reiterado en la infancia
  • 55% de quienes fueron víctima de abuso sexual en la infancia, tenían 6 a 12 años
  • 77% de quienes fueron abusados en la infancia declaran que el ofensor era conocido de la familia
  • 38% nunca ha contado su situación de abuso y quienes pudieron hablarlo, en su gran mayoría lo hicieron 10 o más años después de haber sufrido abuso.

El abuso sexual infantil puede tener impactos severos en salud física y mental de las víctimas: depresión, ansiedad generalizada, ideación suicida, estrés postraumático, obesidad, colon irritable o problemas digestivos, migrañas/dolores de cabeza, trastorno del sueño, etc.

Quienes crecen en un ambiente familiar, vecinal, escolar más seguro, tienen menos probabilidades de ser víctima de abuso. Estos ambientes tienen las siguientes características:

  • Presencia de la menos una persona adulta que cuide (círculo de cuidado)
  • Ambientes que faciliten el desarrollo de una buena autoimagen
  • Rutina estable en casa
  • Buenas relaciones con las/os vecinas/os o comunidad
  • Valoración positiva de la vida escolar
  • Contar con un grupo de amigas/os
  • Contar con espacio para la diversión y tiempo libre

¿Qué podemos hacer como adultas/os?  

Es importante que niñas y niños sepan siempre que:

  • Serán siempre escuchados: Con atención, contacto visual, sin celular ni actividades paralelas, y sin interrumpirlos.
  • Pueden comentarnos, contar, o preguntar todo lo que necesiten. No hay temas “prohibidos” o “malos”.
  • Pueden pedir ayuda, en TODO tipo de situaciones, cuentan con nosotras/os.
  • Pueden expresar su incomodidad en relación a formas de saludo, interacción física con otros/as (sí, también en relación a profesores, o a sus papás y mamás, o niños/as de su edad).
  • Las partes privadas son personales. Le explicamos a las/os más pequeñas/os cuáles son sus partes privadas, quienes pueden ayudarle con la higiene, indicándoles que siempre pueden contarnos si alguien los hace sentir incómodas/os y toca sus partes privadas.
  • Nos sentimos felices y honrados de que compartan con nosotros sus preguntas sobre sexo, sexualidad, educación sexual, las guaguas, las relaciones humanas, etc.

Como adultas/os, debemos:

  • Prepararnos es esencial: Lecturas, diálogos en pareja y con familia extendida, amistades, apoderados, sobre cómo responderemos al desafío de cuidar y prevenir abusos.
  • Preguntar en jardines/colegios sobre sus formas de prevenir y responder al abuso sexual, y sobre programas de educación sexual/afectividad, buen trato, no al bullying, etc.
  • Estar conscientes de que tenemos responsabilidad de orientar a nuestros hijos/as en sexualidad, afectividad, autocuidado desde muy pequeños/as. Enseñarles los nombres correctos de las partes privadas, y advertirles –acorde a su edad- sobre situaciones de riesgo (en internet, establecimientos educacionales, lugares públicos o en las propias familias).
  • No debemos pedir a nuestras/os hijas/os guardar “secretos”, y necesitamos enseñarles que tampoco otros adultas/os pueden hacerlo.
  • Escuchar sin interrumpir, con calma, sin hacer sentir angustia o culpa al niño o niña si nos cuenta algo triste, o con contenido sexual. Nutrir espacio de confianza donde “todo tema se puede conversar”.

Fuente: Vinka Jackson, 2016. https://www.vinkajackson.com/

En el contexto del abuso sexual, siempre hay tres actores involucrados: El agresor directo, la víctima y los terceros, aquellos que podrían prevenir, evitar, detener, denunciar ese abuso y no lo hacen por complicidad, indiferencia o neutralidad.

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